Sobre nosotros
Iniciar sesión

Iniciar sesión

 

 
X

Escuela virtual y red social para profesores y colegios.

Costumbres culinarias chinas y medicamentos tradicionales ponen en peligro la subsistencia de especies en peligro de extinción

Estás leyendo: Blog de PROFESORES DE BIOLOGÍA

Tradiciones que exterminan. Costumbres culinarias chinas y medicamentos tradicionales ponen en peligro la subsistencia de especies en peligro de extinción.

Basta con un paseo por la calle Yaowarat, situada en el Chinatown de Bangkok, para darse de bruces con una de las especies que más sufre, a pesar de la fiereza que se le supone. Diversos establecimientos ofrecen aquí sopa de aleta de tiburón, un manjar de la tradición china que, según Wild Aid, se cobra la vida de casi 73 millones de tiburones al año. Como describe esta organización, el 99% de los ejemplares a los que se mutila perece después de que se les haya despojado de la aleta. Sus cuerpos, todavía con vida, se devuelven al mar porque la carne de tiburón no vale la pena, y en el agua la mayoría se desangra hasta morir. Un total de 50 de las 307 especies reconocidas de este escualo están ya en peligro de extinción, y eso que se ha demostrado que su carne es rica en mercurio y dañina para el organismo humano.

A nadie en Yaowarat le quita el sueño este hecho. Es evidente que el anuncio del director Ang Lee -Tigre y Dragón, Comer, beber, amar- no ha calado hondo. Los cuencos vuelan, y los comensales sorben ruidosamente la sopa. A las preguntas de este periodista contestan malhumorados. "Es todo mentira. Las ONG tienen que vivir de algo, y meterse con las costumbres chinas es una moda", asegura un hombre que no considera el tratamiento que se les da a los tiburones "peor que el de cortarle el pescuezo a un pollo o desangrar a un cerdo". Lo que sucede, asegura, "es que Occidente está lleno de hipócritas".

Un amigo suyo deja los palillos y murmura entre dientes otra idea: "Es como lo de los japoneses con las ballenas. Ahora parece que hay demasiadas y al final habrá que matarlas". Sin duda, el paralelismo no es del todo desacertado. La moratoria para la caza comercial de ballenas ha dado resultados, y el número de ejemplares ha ido aumentando continuamente desde su introducción. Pero el caso de estos cetáceos sirve para demostrar que los hábitos culinarios de unos territorios concretos suponen un peligro explícito para ciertos animales.

Leer más en http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Tradiciones/exterminan/elpepusoc/20110825elpepusoc_4/Tes

hace 3927 días